Tatiana Herrera Ávila
por Los DefraGmentados
Decir más sobre la autonomía universitaria puede parecerle necedad o insistencia a un pueblo que acostumbra olvidar y que una noticia solo importa durante tres días o una semana cuando mucho. No obstante, pienso que el debate no se ha acabado y que de hecho nos hemos quedado dormidos quienes estamos en contra de la escandalosa afrenta que ha recibido nuestro campus, y por extensión cada uno de nosotros. No solo el debate no se ha acabado, sino que toma cada vez más importancia, pues pareciera que el gobierno con la complicidad de los medios no nos da tregua, si no que nos persiguen cada vez más (¿paranoia o realismo? no me importa, nunca se es suficientemente cauteloso con este grupo que tenemos en el poder, ya lo han demostrado antes).
Recuento: en la represión contra los manifestantes en Limón por el asunto de los muelles (29 de abril), casualmente se encarcela a universitarios. Algunos dicen: ¿quién los manda a estar ahí? En efecto, cabe preguntarse ¿quién manda a la Universidad a defender los derechos de unos trabajadores? Algunos creemos que es un mandato constitucional, pero bueno eso hoy parece no tener importancia. De nuevo, en la represión sufrida en el traspaso de poderes (8 de mayo), casualmente encarcelan a diez estudiantes universitarios. Y por último, los comentarios en el sitio de la Nación a la notica de la represión sufrida por los estudiantes de secundaria del Vargas Calvo (14 de mayo) iban en la tónica de que lo aprendieron de la Universidad...
Ante esto, yo pregunto si no cabe hablar de una sistemática y cada vez más descarada intención de debilitar a la Universidad en caulquier flanco, como si de pronto lo que la Universidad produce no fuera importante. Y es que bueno hay que ver que aunque unos nos sorprendemos por ilusos que seguimos siendo, la Universidad no le aporta nada al modelo de país que están tratando de consolidar los Arias. ¿De qué sirve una institución que genera crítica a un grupo político que no quiere ser criticado o cuestionado? ¿Para qué quiere un grupo político empresarial, que está tratando de generar una sociedad de empleados consumistas para ellos podertener las ganancias y acumular capital, una universidad como la nuestra? ¿De que le sirve al grupo en el poder una institución que lo obliga a invertir en formar profesionales si lo que quieren son fábricas de más consumidores y mano de obra calificada pero barata? ¿Por qué querría un grupo en el poder sostener y respetar una institución que constantemente se le opone y se vuelve un obstáculo en lugar de "dejar(los) hacer y dejar(los) pasar"? ¿De qué le sirve a un grupo en el poder una institución que se mantiene vigilante de principios fundamentales para el estado de derecho y la justicia social? En realidad, este grupo empresarial es más que coherente, ellos hacen lo que les conviene.
Ahora, eso no es lo más grave. No porque hay que preguntar ¿qué hace la Universidad? ¿Se defiende? Era lo esperable, pero desgraciadamente solo lo hizo a medias, porque como siempre, recurrió a anquilosar una discusión que debería ser abierta y que involucrara a la sociedad civil (porque en efecto le compete, por más complicado que sea el tema) a la terminología y a la arena legal, como si estos señores supieran todo lo que implica la autonomía universitaria, siendo que esta no es equivalente a la autonomía de estado. Recordemos que la Autonomía Universitaria es una categoría que forma parte de una Reforma Universitaria que se inició en América Latina a principios del siglo XX, particularmente en Córdoba, Argentina, donde se firmó el Manifiesto Liminar en 1918, y en el cual se acordaba adscribirse a los principios de: Autonomía universitaria, Cogobierno, Extensión universitaria, Acceso por concursos y periodicidad de las cátedras, Libertad de cátedra, cátedra paralela y cátedra libre, Acceso masivo y gratuito, Vinculación de docencia e investigación, Inserción en la sociedad y rol de la universidad, Solidaridad latinoamericana e internacional y Unidad obrero-estudiantil. Como se observa todos estos principios se encuentran incluidos, de una u otra manera, en los estatutos de la Universidad de Costa Rica, pues don Rodrigo Facio y don Isaac Felipe Azofeifa fueron grandes entusiastas de esta Reforma.
Y es que estos principios existen para defender a la universidad de la intervención tanto del Gobierno o de la Iglesia, que a menudo pretenden acallarla porque la Universidad, así concebida hace que la gente piense, se pregunte, sospeche y hasta critique, lo que de otra manera haría difícilmente. De hecho, el principio de Autonomía universitaria se discutía ya en la Edad Media. Visto así no es que a la Universidad de Costa Rica se le antojó ser libre como un estado dentro de otro estado. Tampoco es que la Universidad sea un refugio para delincuentes, ni que se crea superior al resto de la sociedad costarricense, tampoco que deba autofinanciarse como señalaron algunos desinformados.
Simplemente cuando la Universidad habla de autonomía habla de su propia razón de ser. Esto por cuanto la autonomía universitaria garantiza que la Universidad sea autogobernada, eligiendo a sus propias autoridades sin injerencia del grupo en el poder y produciendo sus propios estatutos y programas de estudio, de modo que la universidad no esté a merced de cambios de gobierno o demás, y sea así lo más capaz de producir conocimiento sin censura ni control. Y un aspecto de esa autonomía universitaria es la inviolabilidad de los edificios universitarios por parte de las fuerzas de seguridad, ya que si no, nos podrían arrestar dentro de la Universidad por estar contra Crucitas o por denunciar al corrupto. Y de nuevo es que al final es muy importante que la gente dentro de la Universidad se sienta segura de expresarse y de actuar. ¿Por qué? Porque la Universidad es comunidad, y como tal debe garantizar que todos tengamos cabida, no importa si no tenemos dinero, si creemos en el aborto o no, si somos ateos o no, si somos homosexuales o no, etcétera. Lo anterior no lo saben ni los propios universitarios y es ahí donde viene fallando la UCR. Es así como le hemos ido cediendo terreno a quienes creen que una institución como la nuestra no tiene cabida en lasociedad. Y es así como se explica que muchos de los políticos que se gradúan de la Universidad luego la ataquen.
Otro aspecto que nos debe preocupar es que la Universidad, en una acción más que contradictoria, sigue manteniendo débiles a sus propios medios de comunicación como el canal 15, el Semanario y las radios, mientras paga sumas estratosféricas para anunciarse en los mismos medios que le han servido al Gobierno en la campaña contra la Universidad ya desde el proceso de referendum por el TLC. ¿Cómo entendemos esto?
Y es que ya que estamos puntualizando contradicciones ¿Cómo etendemos que nuestros propios graduados luego de estar en esta institución que les enseña ética y demás, cuando llegan a políticos olvidan todo en aras de enriquecerse? Ahí también cedemos terreno por estar encerrados, por no mantener un contacto más íntimo con las comunidades, y no estar verdaderamente vigilantes, como nos manda la Constitución. Claro si hubiéramos estado más vigilantes y cumpliéramos nuestras funciones mejor, posiblemente ya nos habrían cerrado, pero son riesgos que se corren. Igual esto es harina de otro costal que habrá que cernir otro día.
Volvamos al asunto motivador: la autonomía universitaria es por todo lo expuesto no solo un principio que la Universidad defiende y merece, sino que sin él no podría ser la Universidad que es. Para los que creemos en esa universidad, y que de hecho más bien reclamamos que no se ajusta del todo a ese discurso que defiende, proteger y sostener la autonomía no es solo un derecho, es una obligación. Para los que hacemos de la Universidad no solo un lugar de trabajo o de estudio sino un hogar, donde la sana discusión y el intercambio de ideas nos llevan a un mejoramiento de la sociedad y de nosotros mismos y a acercarnos cada vez más al conocimiento de las diferentes verdades, la autonomía no es un privilegio que nos dan, es un principio que nos pertenece y que nos define. Por eso, reclamamos, con justa y legítima razón que se respete.
viernes, 14 de mayo de 2010
La urgencia de la discusión sobre autonomía universitaria
Etiquetas:
Autonomía,
Dictadura en "democracia",
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